Las
horas se volvieron minutos, y el transitar el minutero del reloj pareciere que
jugaba con el tiempo, con la espera haciéndolos más larga de espera, volviendo
los minutos a más de sesenta segundos.
Incomunicado
de ti, viajando con estas esas ansias de verte pese a todo, superando las
distancias físicas; con fuerte deseo de llegar, cuando de repente el proceso de
sublimación del vidrio ante el cambio brusco de temperatura, cegó mi
visibilidad.
Al
verte, el tiempo y la distancia no existieron; al sentir tus manos abrazándome
y tu mano con ganas de nunca soltar mía; donde la lluvia y la ausencia de luz,
se volvieron nuestros más fieles cómplices.
A
través de las palabras, fuimos desnudando nuestras almas; saliendo a flote de
todo aquello que dejamos de decirnos, todas aquellas palabras que por soberbia
y orgullo solo callábamos para nosotros, mordiéndonos los labios para no
dejarlas escapar y llegar a su destinatario, volviéndolas cartas de una sola
ala.
Fundiéndonos
en un abrazo, donde los miedos se fueron disipando hasta el amanecer, diciendo
las palabras que nunca nos atrevimos a decir, acuñando el más bello anillo de
compromiso con tu cabello en mi dedo anular izquierdo, y de mano en tu corazón y
la otra ante Dios, haciendo mis Votos de amor hacia ti.
Y
poderle decirle al viento, que te Amo Rossy . . .
. . . Mi Todo . . .