Solamente recuerdo que tragedias como esta, pudieran ser escritas y descritas por los griegos; lo doloroso no es la partida, sino el ¿Como? y el ¿Por quien?
Quien tuvo el gusto de conocerlos, recordarán la voz grave, la sonrisa ronca y el inolvidable cigarrillo entre los dedos. Extrañaré en el maestro, los consejos, la instrucción y el abrazo solidario.
Descansen Paz.
. . . Mtro. José Luis y Sra. Yolanda . . .


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