La vida es un gran libro, donde al transcurso del tiempo vamos llenando, con anécdotas, experiencias, cuentos, mitos, leyendas y relatos; si pusiéramos un volumen por año, entre 365 o 66 hojas por año, eso dependiendo si es bisiesto; líos del calendario gregoriano.
Podemos decir que tenemos muchos tomos y ya comenzamos a escribir uno más; las hojas están listas, blancas en blancura de 99%, es hora de que tomes tu lapicero; pues este año que comienza, vienen cosas muy buenas para ti; pues eres una mujer que ama su profesión y está ya en su sendero.
Historias del cómo, las podemos encontrar en los tomos anteriores; como de las personas que han intervenido en tu vida y han dejado huella en ella; hasta en cierto punto, ver como nos hemos vuelto un amalgama de cada uno de los elementos y aportaciones que te ha sembrado en ti y que has cohesionado en tu identidad y forma de ser.
Si todos los momentos fueran felices o agradables, no tendrías parámetros de comparación, sino estuvieran aquellos eventos desafortunados y amargos; pero cada uno es esencial para determinar tu carácter (si lo sé, como psicólogo, soy buen abogado y mejor publirrelacionista).
Toma esos tomos, y léelas, divierte con ellos; pero como buen anecdotario; pasado son, ya fueron; al igual que todo lo que has vivido en este año, puesto que has conseguido escribir nuevos logros profesionales.
Asimismo, es justo que escribir bellos finales a historias inconclusas y dejar esas anclas que atan al pasado. Siempre estaré agradecido por ser ese fragmento en el mar de la historia de su vida, por cada una de las lecciones aprendidas, y bueno, también por ser parte de mi cielo nocturno.
El tiempo sigue su curso, después de ello; me iré, a donde van los sueños al comenzar la mañana . . .
. . . Gatoposa . . .


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