Hoy, es el último día de un sexenio con aroma a muerte; es cuando digo, gracias a todos aquellos que votaron por Felipe del Sagrado Corazón de Jesús Calderón Hinojosa, gracias a su voto tuvimos un sexenio de horror, miedo, corrupción e inmundicia.
Sin duda, se descubrió la verdadera cara del PANismo; también la corrupción y la enferma ambición de poder de la Seudo Izquierda en manos de Andrés Manuel López Obrador, un sexenio donde le decimos adiós aquellos que solo fueron daños colaterales, más con la esperanza que la Corte Penal Internacional proceda en contra de Calderón por Genocidio y Crímenes de Guerrera.
Se queda la Estela de Luz, mejor conocido como el monumento a las Suavicremas como símbolo de la ineficacia de los gobiernos del PAN; para aquellos que se atrevían a calificar a Antonio López de Santa Anna y a Porfirio Díaz como los peores presidentes de México, ese mote te lo haz ganado con ganas.
Adiós a un Sexenio con aroma de muerte…
. . . Calderón . . .


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