Cuando Cronos, el Padre Dios de los Griegos:
Observo con la benevolencia que el Dios de los Cristianos tenía hacia sus hijos a través del perdón, los exima de sus culpas.
Su ego y su sabia justicia, jugó con la alquimia de los hombres, les entrego el “hubiera”; no cambia el rumbo de las vidas pero tranquiliza almars siendo el refugio de los hombres.
Sin embargo, ese refugio del alma tiene su precio; esa tortura de la eterna pregunta.
Observo con la benevolencia que el Dios de los Cristianos tenía hacia sus hijos a través del perdón, los exima de sus culpas.
Su ego y su sabia justicia, jugó con la alquimia de los hombres, les entrego el “hubiera”; no cambia el rumbo de las vidas pero tranquiliza almars siendo el refugio de los hombres.
Sin embargo, ese refugio del alma tiene su precio; esa tortura de la eterna pregunta.
. . . Cronos . . .
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