Si te preguntan, ¿Cuántos Helechos, pueden apreciar tus ojos? Miras y con detenimiento vez a todos iguales, después de unos segundos, empiezas a observar y buscar esas pequeñas diferencias que los hacen diferentes; basta decir que hasta ventaja me dieron, de solo identificar dos tipos, cuando en la palma de mi mano llego haber 8 tipos diferentes, más los que nos fuimos encontrando a lo largo del camino; al igual que unas viejas amigas, la selaginella, en el cerro de Macultepetl.
Esto nos remite a que tanto podemos apreciar los múltiples instantes que nos obsequia la vida, de cómo brincamos de un momento a otro en el transcurso del día, en cuestiones de minutos, disfrutando de una rica comida, con algunas preguntas capciosas; una rica caminata digestiva, un receso en una clásica plaza comercial y terminando con una agradable película, tributo a las maquinitas de los 80´s.
Disfrutar esta gran variedad de instantes en un solo día; no sería posible, sin ti, Rossy. Eres quien hace diferentes mis días, tienes un don, de ser mi luz en mis momentos malos, mi ángel, mi mar. Te AMO.
. . . Bella Tarde . . .