Aunque se escuche sarcástico; bendita esquina de Santos Degollados. La locura me invade, y siento que la oscuridad es parte mía, como todo un gato nocturno.
No puedo describir, el andar en las calles protegido bajo tu manto. Donde mi locura escapa a los ojos ajenos, ya que soy pardo y me confundo con las sombras.
Sentir tu abrazo calido y tu voz a través del viento, me hacen sentir vivo en eterno viaje de la vida, antes de comenzar el sueño eterno.
No se cuantas locuras cometa, antes de comenzarlo…
No se cuantos instantes me queden…
Más siempre mantendré mi falsa cordura…



















